Allá por el siglo XVIII, cuando la democracia moderna era más joven y escondía menos sus defectos, el sufragio censitario se convirtió en la norma para seleccionar no sólo quién podía ser elegido como representante público, sino también quién podía votar. Básicamente, te miraban la cartera y si tenías pasta, podías votar u optar a ser alcalde, diputado o presidente. Si no, significaba que eras un fracasado y que tu opinión no le importaba a nadie. Y el día de las elecciones te quedabas en casa lamentándote por ser pobre, o viendo el fútbol. Ahora, más vieja y coqueta, a la democracia le gusta hacernos creer que tales defectillos han sido superados. Que todos votamos y todos decidimos. Que en …

Poner una pesada losa de piedra encima de las tumbas era más que un capricho ornamental: los antiguos sabían que a veces los muertos se levantaban y que era mejor intentar entorpecerles el camino. Así, como un muerto viviente pero de blanca sonrisa, Pedro Sánchez se ha recorrido los pueblos de España atrayendo a su causa a más de la mitad de los militantes —un porcentaje mucho mayor de despeñaperros para arriba—, en un trabajo que algunos en su partido consideraron inútil toda vez que, puesto que había sido decapitado, debería estar muerto. Sin embargo, puño en alto y recuperando como himno una Internacional que en Ferraz, desde que el partido abandonara el marxismo por imposición de Isidoro, allá en …

No me disgusta el concepto «trama», aunque me parezca una simplificación y un ejemplo más de esa obsesión de Podemos porque el marketing y el eslogan sustituyan a la reflexión y el análisis; creyendo, imagino, que el ciudadano español medio no es capaz de leer más allá de los 140 caracteres. Una especie de política instagram, con mucho hashtag y frases que en apariencia son muy potentes, pero que la mayoría de las veces se hacen pedazos en cuanto la desmenuzas. Con todo, el concepto explica bastante bien las conexiones entre el poder económico y el político en nuestro país. El origen del término está, dicen, en el libro de Rubén Juste “Ibex 35” —algún día habría que escribir un …

Una vez conocí a una licenciada en derecho que para entender una sentencia necesitaba leerla media docena de veces. Aun admitiendo lo farragoso del lenguaje jurídico parece evidente que se trataba de un caso de mala comprensión lectora. Un mal cada vez más extendido entre la población española, licenciados universitarios incluidos. Por no elevar la anécdota a categoría daré algunos datos. Según el INE, más de un 40% de la población española no lee ni un solo libro al año, y el tiempo medio que dedican quienes sí leen a los libros es de 15 minutos al día (frente a las más de dos horas de televisión y los 38 minutos de Alemania y los 46 de Finlandia). Según el …

Ayer, en una columna que llevaba por título «No morder la mano de quien te da de comer», el periodista Javier Ayuso —adjunto a la dirección y que suena como candidato a nuevo director del medio— acusaba una vez más a los líderes de Podemos de ponerse de perfil ante las últimas noticias que llegan desde Venezuela, cuando a él y a su periódico les gustaría que hablaran claramente de golpe de Estado y criticaran a Maduro con tanta energía como ellos. Dice Ayuso: «Mientras medio mundo denunciaba la decisión del Tribunal Supremo de Caracas de arrogarse las funciones de la Asamblea Nacional, el portavoz internacional de Podemos, Pablo Bustinduy, se limitaba a hablar de “crisis de legitimidades”».

Hace un mes, aproximadamente, les explicaba a mis alumnos por qué, aunque todos los partidos políticos llevaban en su programa electoral (desde hace años) la bajada de la cotización que realizamos los autónomos todos los meses, esa cotización jamás bajaría. En una época en que las arcas de la seguridad social están más limpias que una patena y cuando empieza a preverse que nuestras pensiones no se vayan a poder pagar, ningún gobernante en su sano juicio renunciará a los trescientos euros que, mes a mes, los casi tres millones de autónomos ingresamos en la seguridad social. Porque ustedes echen cuentas: 300 euros por 3 millones son 900 millones de euros al mes. Una ganga.

Historia Azañín es un héroe popular, que la noche del 13 al 14 de abril de cada año, para celebrar la proclamación de la segunda República, deja regalos en las casas donde habitan buenos ciudadanos republicanos. Especialmente, deja regalos para los más pequeños. Los regalos los deja a los pies de la bandera republicana, donde previamente los niños y los mayores de la casa han dejado sus zapatos, junto a un retrato de Azañín, un vaso de vino y un trozo de pan. Comida popular con la que nuestro héroe recupera fuerzas y puede seguir trabajando toda la noche.

La psicología evolutiva y los experimentos éticos nos han enseñado que la cercanía y el interés son la base de la moral. Nos resulta muy difícil dañar a quien tenemos al lado porque nuestro instinto evolutivo nos dice que acaso, en un futuro, lo podamos necesitar o incluso, que si fallamos, él nos puede atacar a nosotros.

Cuando los tambores anunciaban la Primera Guerra Mundial, un susurro internacionalista, débil pero tenaz, recorrió las filas del mundo obrero: no vayas a la guerra, deserta. La guerra, decían aquellos líderes trabajadores y también muchos intelectuales —recordemos a Rosa Luxemburgo— es un conflicto entre élites, que se dirime con la sangre de los obreros; mientras, quienes de verdad sacarán tajada de ella, y también sus hijos, se quedarán en casa, a salvo de las balas.

Una de las funciones principales de la prensa es, a mi modo de ver, la de ayudar a formar una ciudadanía más crítica, base indispensable de cualquier democracia. Esto es, una ciudadanía capaz de deconstruir e interpretar las informaciones que recibe. Mal cumple el periodismo con ese fin si cae en las trampas que constantemente le tienden quienes sacan provecho de la información que se consume sin saborear, de la bulimia informativa. Mal cumple su función si no se pregunta, al menos, cui bono. Es decir, a quién beneficia que se publique esta noticia.