Los viernes música: Foreverland, de The divine comedy

Los viernes música: Foreverland, de The divine comedy

Si el objetivo de un single es llamar la atención sobre un disco y una banda, Neil Hannon parece haberlo conseguido con How can you leave me on my own, corte elegido como representación de Foreverland.

El disco, que acaba de ver la luz, reúne casi todas las obsesiones musicales del proyecto “The divine comedy”, desde el rock de raíz sinfónica (la pieza que abre el disco es un buen ejemplo, fusionando lo orquestal y la música disco setentera: Napoleon Complex), hasta el britpop, pasando por baladas cuyos arreglos podrían remitir casi a Elton John, aunque sobre todo suenen a The Smiths (Foreverland).

Un disco, en suma, ecléctico y, para mi gusto, demasiado desigual (quizás debido a esa falta de carácter conceptual, de cohesión). Hay cortes como Catherine the Great (sonidos setenteros y arreglos de viento jazzeros) o Funny peculiar (un dueto hombre / mujer de base orquestal que nos lleva hasta los discos de los años 50) o The rescue (la segunda mejor canción del disco, un rock lento y oscuro esta vez con uso de cuerdas) que funcionan muy bien, aunque no alcancen a ser geniales.

Y hay otros como Foreverland o la extraña A desesperate man (parece una canción para presentar una serie de dibujos animados de los noventa) que, desde mi punto de vista, no acaban de funcionar.

Y desde luego ninguna tiene la fuerza de How can you leave me on my own, una canción que tiene el blues y el soul como base, una canción muy americana, que encaja mal en el resto del disco (del que sube claramente el tempo) y que sin embargo es el mejor corte del mismo. Una canción que, desde la intro vocal hasta el rebuzno final (y un sampleo que suena a In the garden of even) está hecha para saltar y que en directo puede ser una bomba.

De hecho, me pregunto si no se abre con esa canción un camino para Hannon y su banda. Porque no es sólo que esta canción sea la mejor del disco, es que probablemente sea uno de los mejores singles que se han escuchado en este país en lo que va de año.

Una canción que parte de un tópico (el “cuando no estás”, que también empleó hace un par de años Calamaro para un tema) para edificar una canción irónica, divertida y con una magnífica letra, alejada de todo patetismo. Aquí el abandono se soporta con humor, comida basura y un poco de pornografía.

Escuchen y díganme si no es, de verdad, una gran canción. Y buen viernes.

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